Las relaciones no llueven al atardecer ni florecen con la primavera

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Uno de los errores que mas veces cometemos todos durante una gran parte de nuestra vida es vivir en automático, dando por hecho que las cosas ocurrirán por si solas y si no ocurren es que no deberían ocurrir. Yo lo he sufrido en gran medida durante algunos años y es verdaderamente útil porque te justifica y evita que te sientas culpable de no hacer nada, en resumen te permite no hacer nada y sentirte bien por no hacerlo.

Es curioso que sepamos claramente que las cosas no suceden por si solas pero que en algunas áreas de nuestra vida estemos dispuestos a aceptar que ahí sí, pero si nos paramos a pensar en los motivos, es fácil darse cuenta que lo aplicamos en aquellas en las que no queremos esforzarnos y salir de la zona donde nos sentimos cómodos a esa otra zona donde no controlamos, donde requiere esfuerzo, donde habrá dificultades imprevistas y que nos veremos enfrentados a ellas teniendo que buscar soluciones. Y eso no mola, eso no nos gusta, es mucho mejor seguir viviendo dejando que sea la corriente del río la que nos arrastre que darnos la vuelta y ponernos a subir río arriba contracorriente.

 

Y una de esas áreas es en las relaciones, y eso a pesar de que estamos seguros que la vida te trae contactos pero no las relaciones, esas te las tienes que trabajar. Esa creencia tan extendida de la que te hablaba dice que la vida ya te trae los contactos que necesitas y que esos serán los mejores para ti, que esos contactos crecerán convirtiéndose en relaciones por el arte de birlibirloque, de forma automática, sin necesidad de hacer nada. Pero no, igual que la vaca no da leche por si sola y te la pone en el cazo al fuego para que desayunes, sino que hay que ordeñarla, te tienes que levantar a las 4 de la madrugada, ir al campo, atravesar todo el suelo de excrementos, acercarte al animal, poner un taburete, atarle la cola y las patas para que no te derribe el barreño donde estará la leche, sentarte en el taburete, colocar el balde en el sitio preciso y con el movimiento adecuado conseguir ordeñar la vaca y extraer su leche. O la ordeñas haciendo todo eso o no tienes leche. Bueno, la puedes comprar en el supermercado pero esa es otra historia.

La vaca no da leche como la vida no te da relaciones

Las cosas no ocurren por si solas, no se piden y se obtienen, no hay un grifo que al abrirlo salgan conocimientos, zapatos, leche, muebles o relaciones. No existe ni existirá nunca. Todo lo que merece la pena requiere esfuerzo, implica trabajo de una forma u otra y enfrentarse a dificultades. Es ese esfuerzo el que hace que al lograr el resultado la satisfacción sea importante, ya que todo lo que logramos sin esfuerzo deja ser valorado y crea finalmente frustración.

 

 

Las relaciones son la leche de la vaca

Crear una red de relaciones requiere hacer muchos contactos, el Networking se basa en enfocarse en las otras personas, esforzarse en crear los puentes que unan nuestras islas, preguntar e interesarse por como se llaman, a qué se dedican, y lo mas posible por sus vidas tanto a nivel personal como profesional por conocer sus talentos con todo lo que no va contando con un altavoz, y escuchar mucho con atención. Pero eso no es suficiente, una relación se consigue no solo interesándose por el otro sino generando una confianza y esa requiere incluir el proceso de aportar valor, de demostrar que la otra persona nos importa y que ese interés no es comercial para sacarle algo sino porque queremos ayudarle y enriquecer su vida de alguna forma.  Solo entonces tendremos la leche en el balde.

Por supuesto que a veces esa leche no sale, otras no hemos atado bien el rabo y nos da un latigazo tirando todo el líquido, otras nos caemos del balde en el excremento y tantas otras parecidas, pero es que ese es el precio que hay que pagar para lograr el resultado y no vamos a dejar de ir cada mañana a ordeñar la leche porque ocurra una o todas esas circunstancias, lo haremos igual, hay que entender que es parte de las reglas del partido, y en el proceso de generar la confianza deberemos asumir que pasa exactamente lo mismo.

 

 

¿En qué te enfocas? ¿En el esfuerzo que cuesta o el resultado que lograrás?

Solo por el proceso de haberlo hecho y lo que nos ha obligado a crecer como persona, ya merece la pena trabajar convirtiendo contactos en relaciones, creando una verdadera red, pero lo cierto es que el premio de afianzarlas, ganarnos esa confianza y hacer finalmente buenos amigos, porque eso es lo que acaban siendo en muchos de los casos, amigos, es tremendamente valioso y nos hace sentir plenos por todo el valor que hemos añadido y lo que hemos ayudado a conseguir, crecer o cambiar en los otros.

Deja de hacer contactos y vete a ordeñar la vaca para sacar la leche. Tus relaciones te lo agradecerán, y si no lo hacen tampoco importa, tu lo agradecerás. Tu red de relaciones, profesionalmente hablando,  te salvará la vida en muchas ocasiones pero… solo si la creaste. Si no la tienes, estás haciendo el triple salto mortal desde el trapecio mayor…sin red.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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