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Los ladrones de tiempo en el networking 2ª parte

Tal como vimos en el post anterior Ladrones de tiempo, el Networking bien dirigido no ocupa mas de 30 a 60 minutos diarios pero que si nos despistamos y nos dejamos llevar por la corriente del río, podemos perder horas sin darnos cuenta y no haber hecho nada profesional, eso sí, nos lo hemos pasado bien, pero no le podremos echar la culpa al networking porque no es el culpable.

En esta segunda parte quería hablar de otros dos factores que si nos despistamos pueden acabar de devorar un pedazo importante de nuestra jornada sin que muchas veces seamos conscientes de que está sucediendo pero que es fácilmente evitable si nos concienciamos de lo que ocurre y ponemos acción para evitarlo

 

 

1.- Las llamadas de teléfono

En primer lugar hablaremos de esas llamadas del teléfono pero este punto tiene dos versiones como ladrón de tiempo. La primera es esa serie de llamadas que recibimos cada día que nos interrumpen lo que estamos haciendo. Por verlo de forma mas gráfica pondré un ejemplo. imaginemos ese instante en el que estamos preparando un presupuesto para un cliente, u otro en el que estamos esquematizando una idea que se nos ha ocurrido y puede ser interesante, o ese en el que estamos respondiendo a un email importante, o simplemente estamos leyendo un artículo profesional, y de pronto nos llaman. Es una persona que conocemos, puede ser un proveedor, un amigo, un contacto que hicimos en un evento, alguien que conocemos de hace tiempo… es decir, viendo el número no indica que pueda ser un incendio que necesitemos atender con urgencia y que de no hacerlo pueda costarnos la vida.

Lo habitual es que en ese instante que suene, no podamos resistir la tentación y respondamos. es lo que dice el teléfono al sonar, pide atención inmediata pero el obedecer o no es una decisión profesional que necesitamos racionalizar. Efectivamente acabamos de cometer un grave error ya que hemos interrumpido esa actividad que nos mantenía ocupados y concentrados, y solo por una llamada, que como digo a priori no requería la urgencia de hacerlo. Haber respondido nos entretiene, charlamos con él, nos cuenta el motivo por el que ha marcado nuestro número y cuelga. El 99% de las ocasiones  podremos comprobar que tal como ya sabemos, no era urgente ni tenía prioridad, podríamos hablar ese tema esa tarde o en otro momento que estemos menos ocupados.

¿Cual es la solución? Lo mas adecuado es que cuando estamos realizando este tipo de actividades importantes que requieren de nuestra atención y concentración, deberemos poner el teléfono en silencio, y si quieres, poder tenerlo a la vista para que si nos llaman y se ilumine la pantalla discriminar la prioridad que pueda tener esa llamada. Es decir, si es un gran cliente que no llama nunca, y aparece su numero en el visor del teléfono llamándonos, es probable que se trate de algo importante que merece la pena atender pero tenemos que tener claro la prioridad para nosotros y en caso de que, salvo excepciones, no sea claramente algo que intuyamos necesite ser atendido con urgencia, apartemos el teléfono de la vista y seguir trabajando en lo que estábamos. Tal como todos sabemos, el contestador aceptará la llamada por si quiere dejarnos un recado con el motivo de la llamada y en caso de que no lo haga, al terminar podemos llamarle nosotros de vuelta para averiguar que necesitaba de nosotros.

 

 

La segunda versión son esas llamadas que hacemos o recibimos relacionadas con el networking y se convierten eternas. Eso necesitamos corregirlo de inmediato, ya que aunque algunas es cierto que son necesarias que duren lo que tienen que durar, sea mucho o poco, el resto necesitamos centrar la jugada y evitar tirarnos 60 minutos para una llamada de mantenimiento de la relación. Me refiero a que el networking implica realizar llamadas para saber como les va a esas relaciones que estamos construyendo, preguntarles sobre sus vidas o actividades y algunas otras cosas mas pero eso no quiere decir que abramos cien melones, sino que debemos centrar la conversación y hacer las preguntas oportunas y escuchar, pero evitando contarle nuestra vida a la primera oportunidad, eso es socializar pero no es networking, nos hace quedarnos satisfechos de contarlo pero darles la chapa con los detalles no aporta valor y nos roba el tiempo a nosotros y a la otra persona, con lo que podemos acabar dejando ir media jornada en esto y quemando a los contactos convirtiendo la relación en campo yermo.

La solución es sencilla, Antes de llamar, apúntate en un papel lo que quieres hablar, las dos preguntas que quieres hacerle, ya sea de su trabajo, el cliente que te dijo que había logrado la última vez que hablasteis, la operación de su rodilla, o el evento que van a realizar en breve, y punto. Nos ceñimos a eso, y salvo que él abra un nuevo frente, nosotros escapamos de crear una conversación entera hablando del partido de ayer, lo mal que está el mundo o el calor del verano, esas conversaciones están ben para desengrasar, para hacer relación, pero son fácilmente toboganes por los que se deslizan las horas de nuestra jornada sin remedio.

 

 

2.- Conversaciones de aire en los eventos

En segundo lugar quiero mencionar un ladrón de tiempo terrible y son todas esas conversaciones de ocio (fútbol, política o el tiempo) que acabo de mencionar en las llamadas pero que también ocurren con frecuencia en los eventos, aunque también podría aplicarse a las redes sociales. Cuando acudimos a un evento que hemos programado como parte de nuestro Plan de Networking, no vamos a divertirnos, no vamos a aprender, vamos a trabajar y debemos centrarnos en ello. En muchos de ellos podremos encontrar a personas conocidas, compañeros de profesión, profesionales de otras empresas del sector pero de otras compañías, antiguos compañeros de trabajo, etc. y está muy ben saludarles y mantener viva la relación, pero no podemos permitir que nos descentre del objetivo por el que estamos allí, que es hacer networking y conocer a las tres personas que nos habíamos propuesto antes de asistir.

Es un error muy común saludarlos y vernos anclados a conversaciones de aire, es decir, sin ningún fondo, sin objetivo, ese tipo de conversación que podemos escuchar en la barra de cualquier bar, que entretiene, de la que todos podemos opinar sin tener fundamento profesional y de las que no vamos a sacar nada en limpio que nos aporte valor.

La solución es sencilla aunque requiere esfuerzo. Me refiero a que debemos estar alerta para que cuando ocurra enfocarnos en disponer de varias frases para escapar de ellas. No digo que no les saludemos, y salvo excepciones, el saludo se debe hacer, pero simplemente un “¿que tal? gusto de verte” o un “me alegro de verte ¿como va todo?”, escuchar la respuesta, que vendrá a continuación con una devolución de una pregunta similar a la que responderemos con una respuesta breve, y seguir a ver a quien a las personas que nos interesan. Si vemos que es la otra persona quien nos atrapa en ese tipo de conversaciones empezando a darnos la chapa, deberemos escuchar apenas un par de minutos y buscar una salda rápida, lo cual puede hacerse de varias formas. La típica es fingir una llamada, y diciendo un “perdona, me llaman”, separarnos educadamente,y sí, soy consciente de que está muy utilizada pero sigue siendo útil ya que si lo hacemos bien la otra persona es difícil que sepa si es verdad o no, o soltar alguna de esas frases tan socorridas pero que tanto corte nos da decir, aquellas de “disculpa, te tengo que dejar que tengo que ver a una persona y se me va a escapar”, o la de “que interesante lo que me estás contando, a ver si nos vemos mas despacio y me lo cuentas” al mismo tiempo que le tendemos la mano para despedirnos y decirle “ya nos llamamos”.

Son conversaciones peligrosas, en las que no debemos ser nosotros los que abramos la oportunidad, ni quienes demos la chapa contando nuestras cosas personales, nuestros problemas o éxitos profesionales ni nada que nos lleva a perder el tiempo cuando estamos acudiendo a realizar un trabajo profesional de networking.

En conclusión, si perdemos el tiempo con estos ladrones será porque queramos, ya que ahora somos conscientes que existen, los podemos detectar y sabemos como evitarlos. Tu tiempo es uno de tus activos más valiosos y bien aprovechado, en el Networking te puede dar un grandísimo rendimiento, inviértelo con inteligencia y con planificación.

 

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