Persistencia vence resistencia

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En todo lo que tiene que ver con los negocios y las ventas hay un factor que elimina a la mayoría y hace que abandonen de jugar la partida, y es que antes o después, más del 95% aceptan que ya está bien y se rinden. Nadie les obliga pero lo hacen. Encuentran que han llegado al final, que sus esfuerzos no han producido el fruto deseado, que no consiguen los resultados que buscan y que no merece la pena seguir insistiendo en ese camino. Abandonan, se rinden, entregan la cuchara, aceptan que han fracasado, y miran hacia otro sitio.

Es en ese momento y solo a partir de ese momento cuando es cierto que se han convertido en fracasados. Un segundo antes de tomar esa decisión no lo eran porque aun tenían esperanzas de alcanzar sus metas, pero es esa decisión la que divide su vida entre el fracaso y el posible éxito. Nunca podrán averiguar cuanto les separaba de lograrlo, quizás estaban lejos o apenas a una llamada de distancia, ya nunca nadie lo podrá saber, pero la duda de si era el siguiente esfuerzo el que les habría dado la victoria les perseguirá de por vida, quizás estuvieron al límite y abandonaron, quizás después de tanto nadar murieron a apenas unas docenas de metros de la orilla.

 

¿Cuando medir los resultados de mi Plan de Networking?

En la vida profesional o incluso en la personal, poder disponer de un Plan de Networking e implementarlo adecuadamente es algo que es necesario si se quiere aprovechar mejor las oportunidades y acelerar el proceso de alcanzar las metas que nos hayamos propuesto, ya lo hemos hablado y explicado en otras ocasiones en este blog, pero hay un factor que va a ser imprescindible como alma del mismo, y es que ese plan de acción lleve el sello de la persistencia, de entender que esto no es “lo voy a probar durante un par de meses a ver que tal” o “lo voy a ir haciendo de vez en cuando, en el tiempo libre a ver como me va”. Eso no funciona. No funciona así. Es necesario un compromiso contigo mismo y con tus metas. Es como una mujer, no puede estar embarazada a ratos, o lo está o no lo está, pero no de vez en cuando, los lunes martes y jueves que es cuando me viene bien pero no los fines de semana que me es mas incómodo. Debemos mirar a largo plazo, ponernos las gafas del networking y mirar con ellas todo lo que hagamos, crear relaciones pensando en el largo plazo y actuando en el corto plazo, pero eso sí, hacerlo cada día, todos los días, sin falta, no como una obligación sino como un convencimiento.

Si en ese camino te empeñas en medir cada semana el retorno, ya te adelanto que salvo que tengas suerte y el azar entre en juego a tu favor, lo mas probable es que el balance sea negativo y pienses que no merece la pena. Pero es un dato falso, te estás equivocando en los parámetros de medición. Construir una red de círculos de relaciones es una labor que lleva su proceso de tiempo, no se gana la confianza de las personas en dos semanas y por tanto no puedo esperar los resultados de forma inmediata, eso no sería coherente.

Para entender esto mejor voy a ponerte un ejemplo: Si escojo 4 personas al azar por la calle para ver el indice de gripe de la sociedad, los datos que obtenga serán totalmente falsos porque no tengo suficientes elementos para poder hacer el ratio adecuadamente. En el networking pasa exactamente lo mismo. El balance se hace al cabo de uno, dos o tres años. Es con esa distancia cuando se puede ver que los resultados son enormemente satisfactorios, y cuanto mas tiempo le demos para la evaluación, mejores ratios obtendremos, es decir, midiendo en 5 años obtendremos mejores conversiones que los que medimos a los 3 años, si lo hacemos después de 10 años, tendremos mejores que cuando lo hicimos a los 5.

 

 

¿Qué prefieres? ¿Tener prisa o éxito?

Pero el problema es que tenemos prisa, queremos lograr esas ventas, conseguir las metas, alcanzar los acuerdos, y lo queremos ya, para la semana pasada. Eso estropea todo, porque de esta forma esa ansiedad se percibe y dejamos de hacer lo que sabemos que debemos hacer, lo hacemos con las gafas de la prisa y no las del networking, y eso es terrible. Incluso hay algo peor y es que esas urgencias nos llevan a estar midiendo semanalmente en la balanza el esfuerzo hecho en esos 7 días y el retorno conseguido, que suele ser cero, y antes o después viene la idea que finalmente acaba germinando en nuestro cerebro hasta convencernos de su verdad y es que no merece la pena perder el tiempo, puede que funcione para otros pero no para mi, y… acabamos abandonando.

 

 

El picapedrero

Recuerdo una cita que leí hace mas de 25 años en un libro y que he visto que se le atribuyen a diferentes autores y que me encanta por la claridad que transmite:

“Cuando nada parece ayudar, miro a un picapedrero golpeando la roca una, dos, diez, cincuenta o tal vez hasta cien veces sin que aparezca ni una sola grieta.

Sin embargo, al golpe ciento uno la rompe en dos. Sé que no fue ese último golpe el que la partió, sino todos los anteriores”.

Así es como nos debemos situar, es en eso en lo que debemos pensar. No en los golpes que llevamos mirando a ver si aparece la grieta, sino que quizás sea el próximo golpe el que la destroce en mil pedazos porque las grietas no están a nuestra vista, sino están por dentro, y solo queda un golpe mas. te voy a contar algo que quizás conozcas. Las semillas del bambú japonés es necesario cuidarlas durante meses y años sin que crezcan, sin que tengamos nada que nos haga presagiar que algo está sucediendo allí, incluso podrá parecernos que nos dieron semillas infértiles y que no merece la pena seguir regándolas. Sin embargo, si persistimos, al cabo de siete años, en pocas semanas crece 30 metros de altura. ¿Qué ha pasado ahí? Pues que esos siete años nosotros no podíamos ver nada, pero la planta estaba creciendo fuera de nuestra vista, se estaba preparando y en ese periodo estaba construyendo un enorme árbol subterráneo de raíces que le dieran la sustentación suficiente para poder crecer hacia arriba y no quebrarse. Si nosotros hubiéramos juzgado por lo que era aparente, habríamos abandonado, ya que siete años es mucho tiempo para no ver nada de resultados. Imagínate abandonarla al sexto año, desesperados porque aquello no funciona, pensando que hemos fracasado con aquella planta.

En consecuencia, la conclusión es sencilla: piensa en grande, plantéate enfocar todo con los principios del networking y conviértete en el ser mas persistente que hayas conocido, sin medir cuanto tiempo llevas sino pensando en las metas que vas a lograr. Persistencia vence resistencia, nunca lo olvides. y ahora viene la gran pregunta ¿te vas a rendir o vas a triunfar?

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