Obstáculos, sueños y objetivos en el Networking

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Como ya he explicado en otras ocasiones en el desarrollo profesional es necesario diseñar un Plan de Networking, y eso incluye definir unos objetivos concretos a los que nos vamos a dirigir con ese plan.

Tener sueños a largo plazo es muy bueno, aunque mas que bueno diría yo que imprescindible para poder prosperar y llegar algún día a algo, pero si solo son eso, sueños, nos quedaremos siendo unos ilusos, unos soñadores que nunca logran nada ni salen de donde están. ¿Y entonces que hay que hacer? Pues deberemos bajarlos a tierra, convencernos de que podemos lograrlos y poner un plan de acción, lo cual empieza por fijar esos sueños como objetivos, medibles, reales, detallados y con una fecha de vencimiento.

 

 

Lo siguiente que necesitamos es trazar las etapas que ese objetivo tendrá y el plan de acciones que llevaremos a cabo para lograr esas metas durante el camino. Todo medible y cuantificable para siempre estar en control de si estamos cumpliendo los hitos para llegar a tiempo a la meta final, a ese objetivo grande.

En ese camino hay algo en lo que nunca pensamos que aparecerán, pero aparecen siempre, y es que surgirán dificultades, imprevistos, barreras, errores o muchas otras que tratarán de desenfocarnos, frenarnos e incluso echarnos a la cuneta. Y la cuestión que nadie nos enseña es que esos obstáculos son buenos, ya que son los que medirán la fuerza de nuestro sueño y la fe que tenemos de verdad en que lograremos la meta en el tiempo que nos propusimos.

Si los sueños y objetivos que tenemos son grandes (cuanto mas grandes mejor), si creemos firmemente en conseguirlos, si los visualizamos a diario y estamos realmente enfocados en ellos, esos obstáculos no nos modificarán ni un ápice el rumbo fijado, apenas notaremos su fuerza mas que como una breve brisa que nos abanica. Pero por el contrario, si tenemos dudas de si seremos capaces, si no mantenemos la obsesión por alcanzarlos, si sólo nos centramos en el trabajo diario y no pensamos cada día en lograrlos, si no ejercemos la visualización de los mismos como si ya los hubiéramos logrado, cada obstáculo que aparezca nos impedirá seguir viéndolos y por tanto los perderemos de vista y con ellos el rumbo, nos detendremos, o nos sentaremos al lado del camino a pensar hacia donde vamos justificándonos con cualquier excusa que no merece la pena seguir y luchar con tantas dificultades. Estamos muertos.

 

 

O ves tus sueños y objetivos o ves los obstáculos. No es posible ver los dos a la misma vez. ¿Tú que prefieres? ¿Los primeros? Pues hazlos enormes, dótalos de energía y emociones y confía en ti, y por muchos obstáculos que se pongan en medio, esos sueños seguirán estando mas altos y te seguirán guiando hasta la victoria final.