Haz #Networking cuando no te haga falta o sufrirás cuando lo necesites

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Cuando tenemos lo que se denomina “vacas flacas” es cuando buscamos los recursos de donde sea, y como solemos decir, hasta de debajo de las piedras si es necesario. Es en esos momentos cuando nos acordamos de que en los momentos en que nos fueron bien las cosas deberíamos haber ahorrado poco a poco para poder ir acumulando un capital, que en pequeñas cantidades mensuales no es un gran esfuerzo pero que cuando han pasado varios años se convierte en una suma que puede ser importante, y que llegado ese periodo de dificultades y escasez se convierte en el salvavidas que ns mantiene a flote, o al menos evita que el agua nos llegue por encima dela nariz permitiéndonos seguir respirando por mucho que suban las aguas.

Eso lo entiende todo el mundo pero lo practica muy poca gente. ¿Por qué? pues por dos motivos, el primero porque no hay cultura del ahorro y el segundo porque tenemos costumbre de gastar todo lo que entra. La economía familiar tiene una característica en el 99% de las familias, y es que sube y sube el nivel de “cosas imprescindibles” hasta conseguir fagocitar hasta el último céntimo de la cuenta corriente, e incluso mas allá.

 

 

Pues esto tan simple que nos pasa con el dinero es lo mismo que nos pasa con el #Networking, de la misma forma. Nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, y solo cuando truena, es decir, cuando nos van bien las cosas nos centramos en trabajar, crecer, disfrutar y muy poco en cuidar las relaciones. Para eso no tenemos tiempo, a veces por soberbia pensando que son ellos los que deberían cuidar la relación con nosotros por lo importantes que somos, otras porque pensamos que los que se acercan es porque quieren algo de nosotros o pedirnos algún favor y hay que evitarlos, y en otros porque hay cosas mas importantes que hacer que requieren nuestra dedicación física y mental y no podemos perder tiempo en ir a tomarnos un café, comer o simplemente llamar a todas esas personas que son viejos amigos, contactos que conocimos en un evento, personas que nos presentaron en una reunión, que nos conectaron por redes sociales o con las que nos conectó un amigo mediante un email. Para eso no hay tiempo, estamos tan ocupados cortando leña que se nos olvida afilar el hacha. Hasta que el hacha deja de cortar y solo golpea la madera sin dejar huella mas que del impacto romo.

Y cuando llegan los momentos en los que necesitamos que nos ayuden, que nos presenten a tal persona para poder proponerle nuestros servicios; cuando queremos que nos abran la puerta de tal empresa para ver posibilidades de colaboración; cuando queremos conocer a tal persona porque podría ser un colaborador  interesante en nuestro proyecto; cuando queremos que nos… Ahí es cuando nos damos cuenta que todos esos que podrían hacerlo, hace muchos años que nos olvidamos de ellos, no mantuvimos viva la relación, y ahora que, después de haber demostrado que no teníamos ningún interés en él o en ella, que les ignoramos cuando nos llamaron, que no les hicimos para ese café que querían tomarse con nosotros, queremos que si les llamamos, dejen todo para darnos prioridad en lo que nosotros necesitamos, y si no lo hacen nos molesta y decimos que son tal o cual cosa pero nada agradable. ¿Y cuando les hicimos ver que ellos nos interesaban a nosotros? ¿Cuando les escuchamos? ¿Cuando les preguntamos por como le iba su proyecto? ¿En que momento les tratamos de conectar con alguien que conocíamos que tuviera sinergias con lo que estaban desarrollando?

Hay que mantener las relaciones cuando no tenemos nada que pedirles, cuando no necesitamos que nos hagan ningún favor, cuando el único interés sea el conocerles, buscar la forma en que podamos ayudarles aunque no nos lo hayan pedido y tratar de aportarles valor de alguna forma (hay miles de formas de aportar valor sin que suponga ningún coste en dinero y que dejan mucha huella y agradecimiento en la otra persona), o aunque sea solo por hacerles entender que nos encanta charlar y tomarnos un café con ellos.

Igual en el ahorro como en el Networking, o lo haces cuando no lo necesitas, o cuando lo necesites  sufrirás por no haberlo hecho a tiempo.

Para terminar te voy a contar un secreto: Hoy es el mejor día para empezar.

 

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