El verdadero éxito lo consigues con el Networking

Publicada en Publicada en Plan de Networking

Una de las palabras más difíciles de explicar y con más posibilidades de definición es ÉXITO ya que depende de la subjetividad de cada uno. Según la RAE está es la definición académica

 

 

y no voy a discutirla pero creo que hay muchos más matices que aportarle a estas palabras aunque hoy no voy a entrar en esos detalles de los términos y ya lo abordaré en otro post dentro de poco. Hoy quiero enfocarme en el camino hacia ese éxito y en cuanto a si es algo personal o colectivo, es decir, en el momento en que siento que he logrado el éxito y lo que he hecho para lograrlo.

Conseguir el éxito dice la definición que es el resultado y efectivamente puede serlo, pero pensemos en qué medida ese resultado para nosotros es el trabajo de acciones individuales, propias nuestras y solo nuestras. Me refiero a que cuando quiero lograr ese éxito deberé definirlo, cuantificarlo, ponerme metas y objetivos y diseñar un plan de acción. Cada una de esas metas logradas son pequeños éxitos, cierto, pero el gran éxito es la consecución del logro final, de que hemos logrado lo que nos propusimos. Eso no es sino el fruto de la sociedad en la que vivimos, en la que se nos enseña que los logros deben ser personales y solo personales y nos empuja a un nivel de competitividad tan extremo que si no lo hacemos así no podremos sentirnos realizados, y supondrá que todos nos vean como mediocres o fracasados. Y no estoy nada de acuerdo con esa filosofía de vida.

 

 

El éxito no tiene que ser solo algo personal contra los demás

Mi enfoque es contrario y voy a explicar el motivo. No está mal tener sueños y ponerse metas, yo lo promuevo y soy el primero que me las pongo, ya que eso nos incentiva a luchar por algo que nos motiva, haciendo que nos esforcemos y tratemos de dar el 100% sintiéndonos capaces de lograr cosas nuevas, pero eso no es incompatible con que además podamos enfocarnos a ayudar a que otros logren el éxito. Me voy a explicar con algún ejemplo.

¿Cuándo realmente triunfa un entrenador de un equipo? ¿cuando logra éxitos personales e individuales? pues evidentemente no, sino cuando su equipo lo hace, y su enfoque debe ser aprender y ser el mejor para poder ayudar a cada miembro de ese equipo a que sean los mejores que puedan ser, no solo formándoles sino consiguiendo que se esfuercen más, que saquen lo mejor de ellos mismos, que confíen en sus posibilidades y crezcan profesionalmente. Y cuando ellos consiguen todo eso, el entrenador se puede sentir completo, se puede decir que ha logrado un éxito, y eso es independiente de si han logrado ganar el campeonato. El éxito era lo otro, no el título. Evidentemente en el alto nivel de competición, los intereses económicos fuerzan a que el éxito sea el ganar campeonatos pero solo por el tema comercial, no por otro motivo, y eso cambia la película de la que estamos hablando.

 

 

Otro ejemplo, un profesor ¿cuándo puede decir que ha logrado triunfar? ¿cuando asciende a jefe de estudios, al rectorado o logra un reconocimiento profesional académico? Yo creo que no, ya que si ese es su enfoque creo que se ha equivocado de profesión. El verdadero éxito de un profesor de cualquier tipo es poder no solo formar a sus alumnos y que aprendan la materia que imparte, que también, sino lograr que esos alumnos saquen lo mejor de si, enamorarles por esa asignatura o carrera, motivarles a que desarrollen sus capacidades, a que quieran ir mas lejos, a que crean en si mismos para que se enfrenten a esos reto de aprendizaje para los que no se sentían capaces. Y cuando termina su trabajo con ellos ver que esos alumnos no solo han aprendido sino que han crecido y están listos para el siguiente reto del aprendizaje, el que ellos decidan, pero que ha sabido ayudarles a que se desarrollen desde el interior, consiguiendo que el tiempo que ha invertido en ellos les ha llevado a un nuevo nivel.

 

 

Todos somos entrenadores y profesores

Llegado este punto me suelen decir que no todos somos entrenadores o profesores y que por tanto esto no aplica a todos el mundo, solo a algunas pocas profesiones, pero me temo que mi respuesta es justo la contraria, todos somos ambas cosas, o al menos podemos serlo si queremos.

Cada vez que conocemos a alguien e interactuamos con él, podemos contarle y compartir cosas nuestras o promover a que sea él quien lo haga. Si lo hacemos nosotros nos quedaremos satisfechos y tendremos el sentimiento de que la otra persona ha comprendido lo buenos e inteligentes que somos. Si conseguimos que sea él, podremos lograr algo mejor, que es aprender de sus experiencias, conocimientos o enfoques vitales o profesionales, lo cual nos hace crecer, nos mejora y nos permite tener mas piezas en nuestro interior. ¿Y para qué queremos eso? Pues para cuando interactuamos con otros buscando como aportarles valor y poder tener mas herramientas, experiencias y conocimientos que les puedan ser útiles.

En cada momento en que les aportamos valor a los demás estamos asumiendo aspectos de ese entrenador o profesor del que hablábamos antes. No se trata de ser los sabiondos (o listillos) de la clase e ir impartiendo masters a todo el mundo o erigiéndonos en directores de orquesta diciendo lo que tienen que hacer, nada de eso, sino de encontrar aspectos en los que le aportemos valor de alguna forma, y que lo hagamos puntualmente a cada persona en función de lo que detectemos que le puede ser útil. No busquemos dar disertaciones sino ayudar. No queramos ser el triunfador sino la regadera que les ayuda a crecer. Eso es el Networking real.

 

 

El verdadero éxito es cuando ayudamos a triunfar a otros

Y es en ese punto cuando da la vuelta la tortilla y vemos que lo que le hemos aportado le ha servido para solucionar una situación, afrontar un imprevisto, crecer como persona, conectar con alguien que le ha mejorado profesionalmente o generado un negocio, y mil cosas mas. Ese es el verdadero éxito, poder ayudar a que otros logren cosas de todo nivel gracias a que nosotros pudimos aportarle algo en un momento dado o durante un tiempo continuado. Eso si es triunfar a lo grande y no cuando nos ponen la medalla y estamos solos en la cima del podium, esa soledad no abriga, solo satisface un ego momentáneamente pero se difumina rápidamente en cuando pasan las celebraciones, la otra perdura por el agradecimiento interior que queda en todos los que hemos ayudado a triunfar.

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *